De profesor de colegio, a artesano por vocación

Hacer obras de artes con simples pedazos de maderas, un pequeño arroz o hasta incluso con un clavo o tornillo, es un don que pocos lo tienen y que solo algunos saben darle uso de ello.

Tal es así que Carlos Galeano, un hombre que por las mañanas viste con uniforme de colegio, por ser profesor de educación física, en sus horas libres o cuando no va a una casa de estudio, se dedica a la artesanía y le da vida a lo que para muchas personas ya no sirve o ya no es útil para la casa.

“Cuando iba a estudiar para ser docente hacía ya todo tipo de artesanía, pulserita, cosas así simples y vendía para poder pagar mis estudios, pero en verdad cuando tenía 16 años por ahí que empecé a ingeniarme para hacer obras con los objetos” empezó contando “el profe”, nombre con el cual lo conocen todos sus amigos.

El artesano contó que él no gasta ni un guaraní por la materia prima de sus artesanías ya que todo lo que utiliza son materiales reciclados y que gracias a ello él le saca el jugo a lo que sea.

“De esto siempre le mantuve a mi familia, mi señora también es docente y mi puesto abro de lunes a lunes, los fines de semana me voy a la Costanera y ahí también hago buena platita” dice Carlos.

El profe, mientras seguía contando su historia en el mundo de la artesanía, en medio de risas dijo que se equivocó de cátedra para ser maestro, ya que debió ser profesor de Trabajo y Tecnología.

“Me falta poco para jubilarme, ser profesor es más bien un pasatiempo, algo que me gusta hacer, pero amo ser artesano, la artesanía la llevo en la sangre”, terminó diciendo el profe, orgulloso de su trabajo.

30 Años
Lleva siendo artesano, trabajo que ayuda a mantener a su familia y sacarles adelante a sus hijos que ahora ya son todos unos universitarios.

MAESTRO Y ARTESANO
El profe tiene un sobrino como ayudante, mientras él va a los coles a enseñar.

EN UN ARROZ
Tu nombre en un arroz es lo que más piden los adolescentes que están en el cole.
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Fuente: Diario Crónica.

Fotos: Ronnie González Ayala